jueves, 17 de junio de 2010
Caperucita en la década del 60
¡Auuuuuuuuu!
¿A quién veo acercarse por el bosque?
¡Si es la pequeña Caperucita!
Eh, tu, oye Caperucita,
estás sensacional.
Eres el terror de todo lobo feroz,
¡Escuchame!
Linda Caperucita
Las niñitas grandes no debieran
andar a solas por un bosque tan turbador.
¡Auuuuu!
Que ojos tan grandes tienes
por ellos voy a enloquecer
Para que nadie te vaya a cazar
Será mejor que vaya un rato a tu lado.
Que labios tan carnosos
cuantos problemas te traerán
Asi que hasta llegar con tu abuelita
será mejor que tú te fies de mi.
[..]
Eh, tu, oye Caperucita,
estás sensacional.
Eres el terror de todo lobo feroz
¡Auuuuuuu!
Quiero deci ¡Beeeeee!
¿Bee? ¡Beeeeee!
miércoles, 16 de junio de 2010
lunes, 14 de junio de 2010
Le dernier chaperon rouge
domingo, 13 de junio de 2010
¿Quién es el lobo IV?
- Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.
- Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.
- ¡Oh! -repuso Caperucita. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo.
- Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!
- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.
- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes! (relativamente hablando, claro está, y, a su modo, indudablemente atractiva).
- Y… ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes!
Respondió el lobo:
- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy…Y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla. Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal. Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnicos en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente…
- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita. El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.
- ¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre.
© James Finn Garner: Cuentos infantiles políticamente correctos. CIRCE Ediciones, S.A. Barcelona. Fragmento
¿Quién es el lobo III?
–¿Qué se te ofrece? ¿Eres el lobo feroz?
Me quedé mudo. Sí era el lobo pero no feroz. Y sólo pretendía regalarle una flor recién cortada. Se la mostré de súbito, como por arte de magia. No esperaba que me aplaudiera como a los magos que sacan conejos del sombrero, pero tampoco ese gesto de fastidio. Titubeando, le dije:
–Quiero regalarte una flor, niña linda.
–¿Esa flor? No veo por qué.
–Está llena de belleza –dije, lleno de emoción.
–No veo la belleza –dijo Caperucita–. Es una flor como cualquier otra.
Sacó el chicle y lo estiró. Luego lo volvió una pelotita y lo regresó a la boca. Se fue sin despedirse. Me sentí herido, profundamente herido por su desprecio. Tanto, que se me soltaron las lágrimas. Subí a la bicicleta y le di alcance.
–Mira mi reguero de lágrimas.
–¿Te caíste? –dijo–. Corre a un hospital.
–No me caí.
–Así parece porque no te veo las heridas.
–Las heridas están en mi corazón -dije.
–Eres un imbécil.
Escupió el chicle con la violencia de una bala.
© Caperucita Roja y otras historias perversas de Arciniegas, Triunfo. © Panamericana. Editorial Ltda.
Fragmento
¿Quién es el lobo II?
La dejé seguir su camino y corrí a la casa de la abuelita. Cuando llegué me abrió la puerta una simpática viejecita. Le expliqué la situación y ella estuvo de acuerdo en que su nieta merecía una lección. La abuelita aceptó permanecer fuera de la vista hasta que yo la llamara y se escondió debajo de la cama.
Cuando llegó la niña la invité a entrar al dormitorio donde yo estaba acostado vestido con la ropa de la abuelita. La niña llegó sonrojada, y me dijo algo desagradable acerca de mis grandes orejas. He sido insultado antes, así que traté de ser amable y le dije que mis grandes orejas eran para oírla mejor.
Ahora bien, la niña me agradaba y traté de prestarle atención, pero ella hizo otra observación insultante acerca de mis ojos saltones. Comprenderán que empecé a sentirme enojado. La niña mostraba una apariencia tierna y agradable, pero comenzaba a caerme antipática. Sin embargo pensé que debía poner la otra mejilla y le dije que mis ojos me ayudaban a verla mejor. Pero su siguiente insulto sí me encolerizó. Siempre he tenido problemas con mis grandes y feos dientes y esa niña hizo un comentario realmente grosero.
Reconozco que debí haberme controlado, pero salté de la cama y le gruñí, enseñándole toda mi dentadura y gritándole que era así de grande para comérmela mejor. Ahora, piensen Uds: ningún lobo puede comerse a una niña. Todo el mundo lo sabe. Pero esa niña empezó a correr por toda la habitación gritando mientras yo corría detrás suya tratando de calmarla. Como tenía puesta la ropa de la abuelita y me molestaba para correr me la quité, pero fue mucho peor. La niña gritó aun más. De repente la puerta se abrió y apareció un leñador con un hacha enorme y afilada. Yo lo miré y comprendí que corría peligro, así que salté por la ventana y escapé corriendo.
Desconozco que le sucedió a esa niña tan antipática y vestida de forma tan rara, pero si les puedo decir que yo nunca pude contar mi versión. Ahora ya la conocen…”
Adaptación corregida de un texto de © Lief Fearn titulado El Lobo calumniado aparecida en el Educatio Projet de la Sección Británica de A.I. Publicado en el Boletín Informativo: “Educación en Derechos Humanos” nº 8, Septiembre 88.
sábado, 12 de junio de 2010
Caperucita en la historia de los dibujos animados
http://www.youtube.com/watch?v=oLITtVodw8U
Betty Boop es una Caperucita muy tonta en 1931,cortometraje musicalizado por Sam Sham and the Pharahos 1966 y "Lil red riding hood"
http://www.youtube.com/watch?v=1JOwxnVoG6Q
El juicio al lobo feroz por la Warner
http://www.youtube.com/watch?v=ur4UGjE3ROY
¿Quién es el lobo I?
Esta es la historia del lobo Jack, pariente lejano del más famoso lobo de los bosques.
Hoy en día apenas quedan bosques, las aldeas se han convertido en pueblos, y éstos en ciudades, y la vida ha ido haciéndose cada vez más complicada.
Todo el mundo ama su independencia y su libertad.
Sin embargo Jack estaba solito. “Un lobo debe amar la soledad”, le habían enseñado.
-¡Ya no! No puedo seguir amando la perversa soledad. ¡Quiero amar a alguien que no sea yo mismo!
Pero Jack no sabía cómo amar.
Entonces encontró un libro: HOW TO LOVE A GIRL.
Por primera vez se le ofrecía la oportunidad de aprender algo sobre las chicas.
-¡Qué complicado! ¡Aunque lo intente con todas mis fuerzas me va a resultar imposible!
Su cabeza estaba a punto de estallar.
Andaba ensimismado, cuando de pronto…
-Perdóname, es que tengo prisa porque voy a ver a mi abuela enferma…
-No, no, yo también iba distraido.
Jack recogió del suelo las manzanas caídas.
-¡Muchas gracias! Puedes quedarte una si quieres.
-Gracias…
Jack no era consciente de que este encuentro iba a cambiar su destino. El libro no decía nada de eso.
-¡Qué enormes son tus manos, Jack!
¡Qué enormes son tus orejas, Jack!
¡Qué enormes son tus ojos, Jack!
¡Qué enorme, qué increiblemente enorme, es tu boca, Jack!
“Esta chica es muy habladora”, pensó Jack. “Es lo único que coincide con lo que dice el libro”.
-¿Te resulto extraño?
-¡NO! ¡Enormemente atractivo!
lunes, 17 de mayo de 2010
Otra vez Caperucita

“¿Crees que últimamente no has leído ningún cuento de hadas? Mira a tu alrededor” Catherine Orenstein Caperucita al desnudo 2003
La vuelta de directores cinematográficos a las historias clásicas de la literatura hizo un giro tan importante como polémico cuando Tim Burton tomó el camino largo de la literatura infantil. Su "Alicia" hizo pública una verdad que está escrita con tinta en el corazón de todos los lectores. Es que los buenos libros fueron escritos para ser releídos y revisitados, desde cada experiencia de la vida, incluso aquellos que han sido etiquetados con el rótulo de literatura infantil. Pero ¿qué hay de nuevo en estas historias? ¿Con qué vergonzosas razones un lector saca entradas para ver, otra vez, una versión cinematográficas de Alicia en el país de las maravillas? Ni hablar cuando el film propone una reformulación de la clásica historia de niña de caperuza encarnada, como nos anticipa la directora Catherine Hardwicke para el 2011.
Entonces, prefigurando el picnic del psiquiatra, uno revisa mentalmente la recurrencia de la imagen de esta niña y su extraño diálogo con el lobo, para concluir que una sólo es otra participante de una obsesión. El encuentro entre lo claro y lo oscuro, lo aceptado y lo prohibido, lo dicho y lo callado, lo humano y lo bestial, lo masculino y lo femenino nos provoca, independientemente del soporte que se utilice.
Sin embargo, algo cambia cuando volvemos a leer y escribir la historia que Perrault y los Grimm recuperaron para la literatura universal. Tanto los diseñadores gráficos, como los publicistas y los directores de cine siguen intentando presentar respuestas diferentes a las mismas preguntas. ¿Quién es Caperucita? ¿Quién es lobo? ¿Por qué no tomar el camino fácil?
La exploración de los motivos que aparecen en la narración supone desplegar un conjunto muy amplio de valores retrasmitidos y estereotipos construidos que se discuten en las sucesivas reformulaciones que van desde el policial hasta la fantasía erótica, sin que el sentido agote la potencialidad de las situaciones que la historia presenta.
¿Pero qué es lo que leemos en Caperucita Roja? Y lo más importante: ¿qué dicen de nosotros las experiencias de lectura que compartimos con las nuevas generaciones?
Leer los textos, leer entre los textos
Ya no se trata de leer en los textos únicamente, sino entre los textos, intentando distinguir cuales son los problemas que se plantean en el seno de cada género. Esta forma particular de leer siguiendo los rastros de las tensiones y las confirmaciones de cada época respecto de “lo literario”, “lo fantástico”, “lo real”, “lo verosímil”, exige poner en juego las experiencias individuales y colectivas, tal como ocurren fuera del espacio escolar. Así, la lectura comienza en un texto, pero no se agota en un soporte, ni siquiera en un género discursivo, una lectura inicia un camino, sugiere un itinerario y exige relecturas de lo que en un momento se creyó un territorio ya conocido. Desde este espacio sugeriremos itinerarios y discutiremos acerca de los recorridos y las interpretaciones propuestas.






