
“¿Crees que últimamente no has leído ningún cuento de hadas? Mira a tu alrededor” Catherine Orenstein Caperucita al desnudo 2003
La vuelta de directores cinematográficos a las historias clásicas de la literatura hizo un giro tan importante como polémico cuando Tim Burton tomó el camino largo de la literatura infantil. Su "Alicia" hizo pública una verdad que está escrita con tinta en el corazón de todos los lectores. Es que los buenos libros fueron escritos para ser releídos y revisitados, desde cada experiencia de la vida, incluso aquellos que han sido etiquetados con el rótulo de literatura infantil. Pero ¿qué hay de nuevo en estas historias? ¿Con qué vergonzosas razones un lector saca entradas para ver, otra vez, una versión cinematográficas de Alicia en el país de las maravillas? Ni hablar cuando el film propone una reformulación de la clásica historia de niña de caperuza encarnada, como nos anticipa la directora Catherine Hardwicke para el 2011.
Entonces, prefigurando el picnic del psiquiatra, uno revisa mentalmente la recurrencia de la imagen de esta niña y su extraño diálogo con el lobo, para concluir que una sólo es otra participante de una obsesión. El encuentro entre lo claro y lo oscuro, lo aceptado y lo prohibido, lo dicho y lo callado, lo humano y lo bestial, lo masculino y lo femenino nos provoca, independientemente del soporte que se utilice.
Sin embargo, algo cambia cuando volvemos a leer y escribir la historia que Perrault y los Grimm recuperaron para la literatura universal. Tanto los diseñadores gráficos, como los publicistas y los directores de cine siguen intentando presentar respuestas diferentes a las mismas preguntas. ¿Quién es Caperucita? ¿Quién es lobo? ¿Por qué no tomar el camino fácil?
La exploración de los motivos que aparecen en la narración supone desplegar un conjunto muy amplio de valores retrasmitidos y estereotipos construidos que se discuten en las sucesivas reformulaciones que van desde el policial hasta la fantasía erótica, sin que el sentido agote la potencialidad de las situaciones que la historia presenta.
¿Pero qué es lo que leemos en Caperucita Roja? Y lo más importante: ¿qué dicen de nosotros las experiencias de lectura que compartimos con las nuevas generaciones?

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