jueves, 17 de junio de 2010

Caperucita en la década del 60

Lil red riding hood segun Sam the Sham and the Pharoas 1966


¡Auuuuuuuuu!
¿A quién veo acercarse por el bosque?
¡Si es la pequeña Caperucita!
Eh, tu, oye Caperucita,
estás sensacional.
Eres el terror de todo lobo feroz,
¡Escuchame!

Linda Caperucita
Las niñitas grandes no debieran
andar a solas por un bosque tan turbador.
¡Auuuuu!

Que ojos tan grandes tienes
por ellos voy a enloquecer
Para que nadie te vaya a cazar
Será mejor que vaya un rato a tu lado.

Que labios tan carnosos
cuantos problemas te traerán
Asi que hasta llegar con tu abuelita
será mejor que tú te fies de mi.

[..]
Eh, tu, oye Caperucita,
estás sensacional.
Eres el terror de todo lobo feroz
¡Auuuuuuu!
Quiero deci ¡Beeeeee!
¿Bee? ¡Beeeeee!

miércoles, 16 de junio de 2010

Caperucita vende

Caperucita compra Chanel N°5

http://www.youtube.com/watch?v=dnwHS3wc1B8

lunes, 14 de junio de 2010

OTROS LOBOS, OTRAS CAPERUCITAS




Le dernier chaperon rouge




¿Que pasaría si en el mundo vacío de un ser marginado apareciera un regimiento de Caperucitas Rojas? Le dernier chaperon rouge trabaja sobre esta idea en un extrañisimo musical . Esta es su última secuencia.
http://www.youtube.com/watch?v=SfotBIyIgYA

domingo, 13 de junio de 2010

¿Quién es el lobo IV?

[..]Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho. Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo:

- Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.

- Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.

- ¡Oh! -repuso Caperucita. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo.

- Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!

- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.

- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes! (relativamente hablando, claro está, y, a su modo, indudablemente atractiva).

- Y… ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes!


Respondió el lobo:

- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy…Y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla. Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal. Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnicos en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente…

- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita. El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.

- ¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre.
© James Finn Garner: Cuentos infantiles políticamente correctos. CIRCE Ediciones, S.A. Barcelona. Fragmento

¿Quién es el lobo III?

Ese día encontré en el bosque la flor más linda de mi vida. [...]Detuve la bicicleta y desmonté. La saludé con respeto y alegría. Ella hizo con el chicle un globo tan grande como el mundo, lo estalló con la uña y se lo comió todo. Me rasqué detrás de la oreja, pateé una piedrecita, respiré profundo, siempre con la flor escondida. Caperucita me miró de arriba abajo y respondió a mi saludo sin dejar de masticar.

–¿Qué se te ofrece? ¿Eres el lobo feroz?

Me quedé mudo. Sí era el lobo pero no feroz. Y sólo pretendía regalarle una flor recién cortada. Se la mostré de súbito, como por arte de magia. No esperaba que me aplaudiera como a los magos que sacan conejos del sombrero, pero tampoco ese gesto de fastidio. Titubeando, le dije:

–Quiero regalarte una flor, niña linda.

–¿Esa flor? No veo por qué.

–Está llena de belleza –dije, lleno de emoción.

–No veo la belleza –dijo Caperucita–. Es una flor como cualquier otra.
Sacó el chicle y lo estiró. Luego lo volvió una pelotita y lo regresó a la boca. Se fue sin despedirse. Me sentí herido, profundamente herido por su desprecio. Tanto, que se me soltaron las lágrimas. Subí a la bicicleta y le di alcance.

–Mira mi reguero de lágrimas.

–¿Te caíste? –dijo–. Corre a un hospital.

–No me caí.

–Así parece porque no te veo las heridas.

–Las heridas están en mi corazón -dije.

–Eres un imbécil.

Escupió el chicle con la violencia de una bala.

© Caperucita Roja y otras historias perversas de Arciniegas, Triunfo. © Panamericana. Editorial Ltda.
Fragmento

¿Quién es el lobo II?

Un día soleado, mientras estaba recogiendo las basuras dejadas por unos turistas sentí unos pasos. Me escondí detrás de un árbol y vi llegar a una niña vestida de una forma muy divertida: toda de rojo y su cabeza cubierta, como si no quisieran que la viesen. Naturalmente, me puse a investigar. Le pregunté quién era, de dónde venía, a dónde iba, a lo que ella me contestó, cantando y bailando, que iba a casa de su abuelita con una canasta para el almuerzo. Me pareció una persona honesta, pero estaba en mi bosque cortando flores. De repente, sin ningún remordimiento, mató a un mosquito que volaba libremente, pues el bosque también era para él. Así que decidí darle una lección y enseñarle lo serio que es meterse en el bosque sin anunciarse antes y comenzar a maltratar a sus habitantes.
La dejé seguir su camino y corrí a la casa de la abuelita. Cuando llegué me abrió la puerta una simpática viejecita. Le expliqué la situación y ella estuvo de acuerdo en que su nieta merecía una lección. La abuelita aceptó permanecer fuera de la vista hasta que yo la llamara y se escondió debajo de la cama.
Cuando llegó la niña la invité a entrar al dormitorio donde yo estaba acostado vestido con la ropa de la abuelita. La niña llegó sonrojada, y me dijo algo desagradable acerca de mis grandes orejas. He sido insultado antes, así que traté de ser amable y le dije que mis grandes orejas eran para oírla mejor.
Ahora bien, la niña me agradaba y traté de prestarle atención, pero ella hizo otra observación insultante acerca de mis ojos saltones. Comprenderán que empecé a sentirme enojado. La niña mostraba una apariencia tierna y agradable, pero comenzaba a caerme antipática. Sin embargo pensé que debía poner la otra mejilla y le dije que mis ojos me ayudaban a verla mejor. Pero su siguiente insulto sí me encolerizó. Siempre he tenido problemas con mis grandes y feos dientes y esa niña hizo un comentario realmente grosero.
Reconozco que debí haberme controlado, pero salté de la cama y le gruñí, enseñándole toda mi dentadura y gritándole que era así de grande para comérmela mejor. Ahora, piensen Uds: ningún lobo puede comerse a una niña. Todo el mundo lo sabe. Pero esa niña empezó a correr por toda la habitación gritando mientras yo corría detrás suya tratando de calmarla. Como tenía puesta la ropa de la abuelita y me molestaba para correr me la quité, pero fue mucho peor. La niña gritó aun más. De repente la puerta se abrió y apareció un leñador con un hacha enorme y afilada. Yo lo miré y comprendí que corría peligro, así que salté por la ventana y escapé corriendo.
Desconozco que le sucedió a esa niña tan antipática y vestida de forma tan rara, pero si les puedo decir que yo nunca pude contar mi versión. Ahora ya la conocen…”

Adaptación corregida de un texto de © Lief Fearn titulado El Lobo calumniado aparecida en el Educatio Projet de la Sección Británica de A.I. Publicado en el Boletín Informativo: “Educación en Derechos Humanos” nº 8, Septiembre 88.

sábado, 12 de junio de 2010

Caperucita en la historia de los dibujos animados

Red hot riding hood de TEX AVERY 1943

http://www.youtube.com/watch?v=oLITtVodw8U

Betty Boop es una Caperucita muy tonta en 1931,cortometraje musicalizado por Sam Sham and the Pharahos 1966 y "Lil red riding hood"
http://www.youtube.com/watch?v=1JOwxnVoG6Q

El juicio al lobo feroz por la Warner
http://www.youtube.com/watch?v=ur4UGjE3ROY

¿Quién es el lobo I?

HOW TO LOVE A GIRL. Kana Yamada.

Esta es la historia del lobo Jack, pariente lejano del más famoso lobo de los bosques.
Hoy en día apenas quedan bosques, las aldeas se han convertido en pueblos, y éstos en ciudades, y la vida ha ido haciéndose cada vez más complicada.
Todo el mundo ama su independencia y su libertad.
Sin embargo Jack estaba solito. “Un lobo debe amar la soledad”, le habían enseñado.
-¡Ya no! No puedo seguir amando la perversa soledad. ¡Quiero amar a alguien que no sea yo mismo!
Pero Jack no sabía cómo amar.
Entonces encontró un libro: HOW TO LOVE A GIRL.
Por primera vez se le ofrecía la oportunidad de aprender algo sobre las chicas.
-¡Qué complicado! ¡Aunque lo intente con todas mis fuerzas me va a resultar imposible!
Su cabeza estaba a punto de estallar.
Andaba ensimismado, cuando de pronto…
-Perdóname, es que tengo prisa porque voy a ver a mi abuela enferma…
-No, no, yo también iba distraido.
Jack recogió del suelo las manzanas caídas.
-¡Muchas gracias! Puedes quedarte una si quieres.
-Gracias…
Jack no era consciente de que este encuentro iba a cambiar su destino. El libro no decía nada de eso.
-¡Qué enormes son tus manos, Jack!
¡Qué enormes son tus orejas, Jack!
¡Qué enormes son tus ojos, Jack!
¡Qué enorme, qué increiblemente enorme, es tu boca, Jack!
“Esta chica es muy habladora”, pensó Jack. “Es lo único que coincide con lo que dice el libro”.
-¿Te resulto extraño?
-¡NO! ¡Enormemente atractivo!